No tiene que ver contigo

No tiene que ver contigo

Este espacio lo dedico a los jóvenes adolescentes y a los adolescentes heridos en el cuerpo de adultos, quienes en su relación con sus padres se han sentido solos, abandonados, enojados, incomprendidos, invisibles, presionados, frustrados, tristes, rechazados, juzgados, inseguros, que no hacen nada bien, no escuchados, no validados y, por tanto, no amados. A ustedes les dedico este espacio, esperando que, con estas historias y el aprendizaje que extraigas de ellas, puedas encontrar algo de paz al reconocer que no tiene que ver contigo.  

Cuando mi papá era mi papá

Cuando mi papá era mi papá

Uno de los duelos que con más resistencia y dolor he vivido ha sido el fin de mi familia nuclear que sucedió en un santiamén: una noche, al ir a dormir, tenía una familia formada por papá, mamá y hermano. Al despertar, todo había cambiado. Ya no tenía mamá y, con el tiempo, para sobrevivir, mi papá se fue alejando, mientras yo me olvidé de mi hermano.  

Es momento de llorar

Es momento de llorar

Como sabes mi trabajo es estar cerca de personas que están viviendo procesos de duelo. Te quiero contar de tres de ellos.

Tengo un nuevo trabajo

Tengo un nuevo trabajo

Este momento en el que los hijos crecen y empiezan a consolidar su independencia, es cuando, como padres, no sólo vivimos el duelo que esto conlleva. También lidiamos con miedos y dudas de cómo hacerlo y de cómo esto podría ser lo mejor para nuestros adolescentes.